Elegir un cachorro pekinés es una decisión que acompañará a tu familia durante doce o quince años. No se trata solo de escoger el más bonito de la camada, sino de encontrar el ejemplar cuyo carácter y salud encajen con tu vida.
Estos son los siete criterios que recomendamos revisar, tanto si nos compras a nosotros como a cualquier otro criador responsable.
Salud visible y documentación sanitaria
Un cachorro sano tiene ojos limpios y sin secreción, nariz húmeda sin mucosidad, respiración silenciosa en reposo y una piel sin costras ni zonas sin pelo. Debe moverse con soltura y mostrar interés por el entorno.
Pide siempre el carné de vacunación con sellos y firmas del veterinario, el registro de desparasitaciones y, si aplica, el certificado de microchip. Un criador serio entrega esta documentación sin que tengas que insistir.
En razas braquicéfalas es clave observar si el cachorro respira con ruido cuando juega. Un ronquido leve en reposo puede ser normal; un esfuerzo respiratorio evidente no lo es.
Temperamento: observa antes de decidir
Dedica al menos veinte minutos a observar la camada. El cachorro que se acerca con curiosidad, se deja tocar y vuelve al juego con rapidez suele convertirse en un adulto equilibrado.
Evita quedarte automáticamente con el más dominante o con el más retraído si eres primerizo. El perfil intermedio es el más fácil de educar y el que mejor se adapta a la vida familiar.
Un buen criador te ayudará a elegir. Nosotros conocemos a cada cachorro desde el primer día y sabemos cuál encaja mejor con un apartamento silencioso o con una casa llena de niños.
Estructura y estándar de la raza
El pekinés debe tener un cuerpo compacto y más largo que alto, pecho amplio, huesos delanteros ligeramente arqueados y una cabeza ancha con stop profundo. La cola se lleva alta sobre el lomo.
En un cachorro, estas proporciones ya se intuyen. Si el ejemplar te interesa para exposición, pide fotos de los padres en pie y su pedigrí completo.
Si tu objetivo es compañía, no descartes un cachorro con un pequeño detalle estético: la salud y el carácter importan mucho más que la simetría de una mancha.
Señales de alerta en el criadero
Desconfía si no te permiten ver el lugar donde viven los cachorros, si la madre no está disponible o si te ofrecen entregarlo antes de las ocho semanas. La separación temprana genera problemas de conducta difíciles de revertir.
También es una señal de alarma que el vendedor no te haga ninguna pregunta. Un criador comprometido quiere saber dónde vivirá el perro, cuántas horas pasará solo y quién lo cuidará.
Por último, un precio muy por debajo del mercado casi siempre esconde ausencia de controles sanitarios o crianza intensiva. En pekinés, lo barato termina costando mucho más en veterinario.
