Todos los pekineses comparten un manto doble y abundante, pero cada color plantea retos distintos: el blanco se mancha, el negro se decolora, el rojo pierde saturación y el atigrado puede perder definición.
Esta guía adapta la rutina de cuidado a cada tonalidad, con los productos y frecuencias que usamos en el criadero.
Mantos claros: blanco, crema y particolor
Los mantos claros necesitan cepillado diario y baños más frecuentes, cada dos o tres semanas, con champú blanqueador suave alternado con uno neutro para no resecar.
El punto crítico son las zonas de contacto: patas, boca y contorno de ojos. Toallitas específicas después de cada paseo evitan que la suciedad se fije.
En el particolor, el reto es mantener el contraste. Un manto blanco amarillento apaga las manchas de color y hace que el ejemplar pierda su atractivo.
Mantos oscuros: negro y negro y fuego
Aquí el objetivo es el brillo y la profundidad del color. El cepillo de cerda natural distribuye la grasa cutánea y produce el efecto espejo característico.
El sol es el enemigo principal: decolora las puntas y genera reflejos rojizos. Sombra, acondicionador con filtro UV y paseos temprano o al atardecer.
En el negro y fuego hay que cuidar además la nitidez de las marcas, evitando que las zonas fuego se ensucien y pierdan definición.
Mantos cálidos: dorado, rojo, sable y atigrado
Estos colores dependen mucho de la nutrición. Los ácidos grasos omega 3 y 6, el zinc y el cobre sostienen la intensidad del pigmento desde el interior.
El cepillado a contrapelo seguido de un pase a favor levanta el manto y hace visible el sombreado del sable y las vetas del atigrado.
Se deben evitar los recortes en el lomo, ya que eliminan justamente las puntas oscuras que dan carácter a estos mantos.
Gris plateado: un caso aparte
El plateado tiende a amarillear con el tiempo y con el agua dura. Un champú con pigmento azul muy suave, usado una vez al mes, neutraliza ese tono.
La piel de los ejemplares grises suele ser más sensible, por lo que conviene un acondicionador hidratante en cada baño.
Su brillo se aprecia especialmente con luz natural indirecta, algo a tener en cuenta si quieres fotografiar a tu perro.
